
Ángeles de mármol, panteones modernistas, avenidas de cipreses y más de doscientos años de historia. El Cementerio de Palma es mucho más que un lugar de recuerdo: es uno de los grandes desconocidos de la ciudad y un auténtico museo al aire libre. Y con la llegada de Todos los Santos, es el momento perfecto para descubrirlo con otros ojos.

Un cementerio nacido en 1821
Durante siglos, en Mallorca, como en el resto de España, los muertos se enterraban dentro de la ciudad, en iglesias y conventos. En 1787, una Real Cédula de Carlos III ordenó construir los cementerios fuera de las poblaciones por razones de higiene.
En Palma, el obispo Bernat Nadal encargó el primer proyecto en 1804, pero las obras se alargaron durante años. Finalmente, el cementerio se inauguró el 24 de marzo de 1821, en el Camí de Jesús, entonces a las afueras de la ciudad.
De cementerio a jardín: las grandes ampliaciones
Con el crecimiento de Palma, el cementerio también creció:
- 1892: el arquitecto Bartomeu Ferrà diseñó una gran ampliación, conocida como el cementerio «nuevo».
- Principios del siglo XX: el arquitecto Gaspar Bennàzar rediseñó parte del recinto como un jardín de paseo, con avenidas anchas y zonas verdes, siguiendo la moda europea de los cementerios-parque.
- 1938: terminó la ampliación con la puerta principal que se ve hoy.

Un museo al aire libre
Lo que más sorprende a quien lo visita es la riqueza artística de sus tumbas. A finales del siglo XIX y principios del XX, las familias acomodadas de Palma encargaron panteones a escultores y arquitectos mallorquines, y el resultado es una colección de estilos que va del neogótico al modernismo.
- Ángeles en todas sus formas: pensativos, llorando, señalando al cielo. Son el motivo más repetido.
- Panteones modernistas, sobre todo en los cuadros V y VII, con formas curvas y detalles vegetales.
- Capillas neogóticas que parecen pequeñas iglesias.

Un lugar de memoria
El cementerio también guarda capítulos duros de la historia de la isla. Durante la gripe de 1918, sus catacumbas se usaron de forma intensiva. Y tras el golpe de Estado de 1936, junto a sus muros fueron fusiladas cientos de personas, entre ellas el alcalde republicano de Palma, Emili Darder. Hoy, varias placas y espacios recuerdan a las víctimas.
Míralo en vídeo
Información práctica para visitarlo
- Dirección: Camí de Jesús, 2, Palma.
- Cómo llegar: en autobús de la EMT de Palma (consulta las líneas en la web o la app de EMT).
- Precio: la entrada es libre.
- Horario: consulta el horario actualizado en la web de la Empresa Funeraria Municipal (EFM). Alrededor de Todos los Santos suele haber mucha más gente.
- Visitas guiadas: se organizan visitas guiadas de día y también nocturnas. Encontrarás la información en la web de la EFM.
- Respeto: es un lugar de recuerdo. Visítalo con discreción, sin fotografiar a las familias ni las tumbas recientes.
¿Has paseado alguna vez por el Cementerio de Palma? ¿Qué rincón te llamó más la atención? Cuéntanoslo en los comentarios.
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